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Reabriendo los Expedientes X

series-2166841w620Este sábado 5 de marzo, Fox emitirá los seis episodios consecutivos de la nueva temporada de la serie encabezada por David Duchovny y Gillian Anderson

Lo primero que notan los visitantes cuando entran en las soleadas oficinas de cuatro pisos del creador de Los expedientes secretos X, Chris Carter, es el arte en las paredes. Lienzos masivos e imponentes y tablas de surf decoradas acechan desde las alturas, cada una adornada con una frase: La mierda no es fertilizante. Podrido por dentro. El regalo de Dios a las mujeres.

Si le preguntás a Carter qué significan esas frases, te dice que son sobre malas experiencias que tuvo con gente psicópata, con la fuerza destructora de la naturaleza y con 17 hectáreas de tierra de cultivo que compró. De modo que este templo dorado de la creatividad es un santuario secreto para el lado oscuro. Este es el mundo de Chris Carter. "Supongo que estoy buscando otra vez relevancia", explica cuando le pregunto por qué eligió inmortalizar malos recuerdos como arte y decoración para su oficina. ¿Relevancia? Es una palabra extrañamente apropiada para alguien que no hizo ninguna serie nueva para la televisión en casi 14 años. Este mes, sin embargo, Carter regresa a Fox con una reposición de seis episodios de Los expedientes secretos X. "Se trata de buscar una relevancia personal, una ventana neblinosa hacia mi interior", dice. En el pico de su productividad a fines de los 90, dirigía dos programas de televisión -Los expedientes secretos X y Millennium- además de escribir una película de los Expedientes X. Poco tiempo antes del último episodio de la serie, Carter decidió que necesitaba una pausa. "Después del 9/11, todo cambió de un día para el otro", dice, sentado en una mesa rectangular en la oficina en la que normalmente escribe, donde hay una caja de Tiffany gastada, cerrada con una bandita elástica, llena de notas de agradecimiento que le está escribiendo a la gente que trabajó en los nuevos episodios; y una cama plegable contra la pared frente a él, con dos pizarras de corcho en la base. "De repente, hablar de conspiraciones del gobierno ya no era tan interesante", continúa Carter. "La gente quería que el gobierno la ayudara. Y estaba demasiado asustada con las cosas del mundo real como para asustarse por un programa de televisión. Era como un momento melancólico para el país y. los reality shows estaban llevándose los mejores horarios. Así que me pareció un buen momento para retirarme con gracia." (En esa época, en el año 2005, Carter le dijo a Rolling Stone que finalizaba el programa porque los números del rating no estaban yendo bien y que le parecía que el ciclo había llegado naturalmente a su fin. Cuando se le preguntó si pensaba volver a la televisión, dijo: "Lo estoy pensando, porque tengo algunas ideas buenas, pero es un trabajo duro y la televisión está ahora en pleno cambio. Es un lugar divertido, con toda esa programación de reality shows y cosas de este estilo".) Cuando terminó la serie, Carter dice que "se bajó" de la industria televisiva por diez años. "Necesitaba salir de esos pequeños cuartos oscuros en los que miraba pequeñas pantallas", sigue, pestañeando sus penetrantes ojos azules. "Necesitaba vivir la vida." De modo que se distanció de una industria que él compara con un tren: "Cuando te bajás, se va sin vos". Hay una fila de fotos enmarcadas en un estante de la oficina de Carter que documentan el resultado de su pausa. Una lo muestra en un avión monomotor en su primer vuelo solo; en otra, está surfeando una ola gigante; en la siguiente, está haciendo "heli-ski"; en otra está trepando una montaña. Carter, que comenzó su carrera como editor de la revista Surfing, no parece haber descansado verdaderamente. Sólo encontró intensidad afuera en lugar de adentro. Para ocupar el resto del tiempo, aceptó una beca en el Kavli Institute for Theoretical Physics, en la Universidad de California en Santa Bárbara. Cuando notó que la televisión vivía un renacimiento bajo la forma de programas de cable de temporadas cortas, con muchas menos restricciones en cuanto al lenguaje y las imágenes -muchas de ellas creadas por antiguos miembros de su equipo de guionistas, como Vince Gilligan, de Breaking Bad- su entusiasmo por la TV se reavivó. Aunque Carter no lo admite, su regreso a Hollywood (sin contar una segunda película de Los expedientes secretos X que escribió en 2007) debe de haber sido una desilusión para el hombre que dominaba el medio una década atrás. Una serie sobre los juicios contra las brujas de Salem que creó para Showtime nunca salió al aire. Lo mismo ocurrió con un thriller sobre el Area 51 en el que trabajó para AMC. Y también con uno de conspiraciones, Unique, que desarrolló con Fox. Pero el mayor golpe fue su piloto para Amazon en 2014, The After, un drama, con influencias de Sartre y Dante, ambientado en la intersección de Los Angeles y el Hades. Carter pasó un año escribiendo ocho episodios de lo que él veía como un arco de 99 programas. Pero cuando el ejecutivo que encabezaba el proyecto fue reemplazado, y Carter se negó a crear una "biblia del programa", explicando la serie para el nuevo jefe, porque prefería un proceso de escritura más espontáneo, Amazon canceló su pedido de la serie. "Me emocionaba explorar el infierno", dice Carter. "Yo creo que todos estamos en uno." Y así, 14 años después de que Los expedientes secretos X se terminaran, Carter está de regreso en la TV con un traje conocido, y algunos de sus personajes que se presumían muertos han sido revividos. "No me había imaginado que tendríamos una segunda vuelta", dice sobre su criatura paranormal, que describe alternativamente como un monstruo, una hidra y un Frankenstein. "Para mí es maravilloso. Hay un poco de 'Esto ya lo hice', pero tiene todo un contexto nuevo, tanto político como científico." La historia actual, que llega demasiado tarde para la invasión de aliens que se profetizaba al final de la primera saga de la serie, se centra en una teoría conspirativa sobre un programa de internet que recuerda al popular Infowars, de Alex Jones. Para reunir material, Carter asistió a una cantidad de convenciones, como el Secret Space Program, donde los conferencistas discutían varias teorías acerca de cómo la élite global está convirtiendo el mundo en un arma, usando tecnología alienígena, y planeando una transformación del sistema económico y, en general, tramando un nuevo orden. El último episodio explora el interés de Carter por el crispr, una técnica relativamente barata y fácil de alterar genes. "El programa es como una búsqueda de Dios, porque yo creo que la ciencia es una búsqueda Dios", dice Carter, que tuvo una educación bautista en Bellflower, California, como parte de la Iglesia Católica Reformada. "Durante mi beca, trabajé para un físico que ganó el Nobel. El no creía en Dios. Es alucinante que una persona que lidia con cosas tan increíbles, tan hermosas como para creer que fueron realmente hechas por un poder superior, no tenga fe para nada." "Mi esposa tampoco cree en Dios", sigue. "Tengo la sensación de que hay algo más grande ahí, y creo que ha alimentado las historias que contamos. El póster que dice 'Quiero creer' soy yo. ¡Ese soy yo! Yo quiero creer. Yo quiero esa experiencia paranormal. Los extraterrestres me deben una visita. Fui su mejor RR.PP. de los últimos 25 años." Más allá de los encuentros cercanos, si la miniserie sale bien, ¿planea seguir con Los expedientes secretos X durante más temporadas? "Creo que voy a contestar por mi mujer", repite, muy en serio. "No."
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