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Diez grandes fracasos comerciales del cine

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Porque se puede recaudar millones de dólares pero igual terminar con los números en rojo

Los Cuatro Fantásticos. Después de que las dos entregas anteriores del grupo de superhéroes liderado por Reed Richards fuese vapuleada por la crítica, Fox decidió darle un lavado de cara a la franquicia con un reboot que tuvo peor suerte que sus predecesores. El estudio invirtió 120 millones de dólares en la película, y ponía todas sus fichas en el primer fin de semana en cartelera. Con una recaudación de 26 millones en cuatro días (muy lejos de los 50 que proyectaba marketing), la película está hoy bastante lejos de recuperar su presupuesto inicial, pero de todos modos Fox garantizó una secuela para 2017. Town & Country. Un elenco de estrellas con honorarios altos y tres años de filmación garantizaron el fracaso de esta comedia romántica del 2001. De los 100 millones de dólares para producción y promoción, New Line Cinema sólo pudo recaudar 10 con mucho esfuerzo, lo que significó una despedida amarga para Warren Beatty, ya que el film es hasta la fecha su última aparición en pantalla. 47 Ronin. Una aventura épica basada en una antigua leyenda japonesa, con Keanu Reeves como protagonista. Al estudio le parecían argumentos suficientes para invertir toneladas de dinero. La película recaudó 150 millones de dólares en taquilla, que está lejos de ser un mal número, sino fuera porque la realización costó exactamente el doble. Marte necesita mamás. Disney también tiene su merecido lugar en esta lista, con una historia en la que un chico de nueve años debe rescatar a su madre tras ser abducida por extraterrestres. Este film infantil que mezcla animación digital con motion capture (en lo que se fue gran parte de lo que costó) tuvo un presupuesto de 150 millones de dólares, y pudo recaudar poco más que su tercera parte. Trece guerreros. La enésima prueba de que las producciones de tinte histórico suelen atraer la mala fortuna. Basada en una novela de Michael Crichton, la película se inspira ligeramente en el poema épico Beowulf con varias libertades, y ni el protagónico de Antonio Banderas pudo salvarla de perder más de 40 milllones de dólares. El llanero solitario. Después de que se volviese el mascarón de proa de la franquicia de Los Piratas del Caribe, a alguien en Disney le pareció una idea fantástica poner a Johnny Depp al frente de la readaptación a la pantalla una de las series radiales más conocidas en la historia. Pero, entre que el protagónico estuvo en manos de un actor con escaso pedigrí mientras Depp no brindaba su mejor performance, y gracias a un guión sin pies ni cabeza, la película pudo recaudar los 260 millones de costo, pero le quedaron sin cubrir otros 150 de difusión y marketing. R.I.P.D: Policía del Más Allá. Probablemente, más de uno ni haya oído nombrar esta película, y no es de extrañar. Kevin Bacon y Ryan Reynolds interpretan a dos detectives que roban un botín de lingotes de oro en un operativo. Cuando al personaje de Reynolds lo ataca la culpa, Bacon lo asesina... ¡hasta que en el inframundo lo recluta un soldado de la guerra civil española para integrar una fuerza que atrapa las almas de los muertos que se niegan a pasar a mejor vida. Así y todo, este disparate mayúsculo recaudó en boleterías 78 millones de dólares, poco más de la mitad de lo que realmente costó: 130 millones. John Carter. Otro papelón financiero de Disney. En 2012, el estudio se lanzó a adaptar a la pantalla una novela de ciencia ficción de 1917, en la que un veterano de la Guerra de Secesión es transportado a Marte de manera inexplicable. Una vez allí, Carter debe interceder en una guerra entre dos bandos y detener la destrucción del planeta rojo. Ya antes de su estreno, los analistas comerciales vaticinaban que la película le generaría a Disney una pérdida de 200 millones de dólares, y se quedaron cortos. Aunque la recaudación fue casi de 300 millones, el largo hubiera necesitado juntar exactamente el doble de ese monto para empatar gastos, algo que no sólo no ocurrió, sino que es una marca alcanzada sólo por medio centenar de películas en la historia del cine. WaterWorld. Drigida y protagonizada por Kevin Costner, esta película distópica fue, al momento de su estreno en 1995, la película más cara de la historia. Una producción ridículamente costosa, problemas con el elenco y el autor del guión, padecimientos climáticos en el set de filmación y demás desventuras allanaron el terreno para que una serie de críticas lapidarias le dieran el remate final en términos financieros, aun siendo la película más vista en varios países. Para alivio de Costner, la producción pudo empatar los gastos con su estreno en VHS al año siguiente. El mago de Oz. Parece una broma, pero no lo es. La adaptación de la novela de L Frank Baum es a esta altura un clásico del cine gracias a sus números musicales, la actuación de Judy Garland y un uso del tecnicolor considerado de vanguardia para la época. Todos estos factores hicieron más que difícil para MGM recuperar sus dos millones de dólares de presupuesto, y de hecho la película tardó veinte años en serle redituable. Al 2014, entre ventas, reposiciones y demás fuentes de ingreso, se estimaba que la película ya había recaudado más 245 millones. Nada mal, a la larga.  
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